RETOS DEL ESTADO CONTEMPORÁNEO


Cuando se plantean los retos del Estado actual se trata de identificar los puntos a los que se les debe hacer frente más adelante, ya que se está ante un Estado que se encuentra en constante cambio.


También al plantear esos retos se establece la magnitud que esos cambios pueden llegar a tener y de cierta forma se tratan de prevenir acontecimientos negativos para la transformación del Estado (porque eso es lo que se quiere: transformación y no desaparición). Los retos del Estado contemporáneo apuntan hacia muchos espacios, se debe hacer cambios desde la forma de gobernar, la política, la economía, así como también se debe lograr recuperar la identidad de las naciones; estos entre otros muchos aspectos son los que se entienden como los retos del Estado actuales.

El Estado moderno constituye un modo de organización de la sociedad, relativamente reciente en la historia de la humanidad. Desde su formación el Estado moderno ha sido siempre un orden político en continua construcción, un trabajo sin terminar y siempre en progreso. Desde su nacimiento, ha adoptado las formas de Estado Absolutista, Estado Constitucional de Derecho o Estado Liberal, Estado Social de Derecho o más recientemente Estado Social de Derecho y de Justicia. (Urbina, 2012). Todas estas son categorías usadas para definir las características políticas y jurídicas que el Estado ha adquirido con el pasar del tiempo para adaptarse a las exigencias de la sociedad, es por esto que el Estado no siempre sabe de antemano a qué se enfrentará, por eso debe ser preventivo.

Uno de los principales problemas que se le presenta al Estado es la crisis de gobernabilidad. Cuando se habla de gobernabilidad se hace referencia a la cualidad propia de una comunidad política según la cual sus instituciones de gobierno actúan eficazmente dentro de su espacio de un modo considerado legitimo por la ciudadanía, permitiendo así el libre ejercicio de la voluntad política del poder ejecutivo mediante la obediencia del pueblo. (Novaro, 2000), esta crisis afecta tanto a los países subdesarrollados como a los industrializados, se origina por una serie de factores bien conocidos por las naciones como lo son la globalización de la economía, la integración al mercado y la innovación en procesos de producción. Estos entre muchos otros factores plantean uno de los retos más fuertes para el Estado en el campo económico. Y es que el verdadero problema de los gobiernos contemporáneos no son las personas, sino los sistemas, estructuras y normas que rigen los Estados (Santana & Negrón, 1996). Solo si se cambian ciertos puntos en dichas estructuras se lograrán superar estos retos.

Un ejemplo de ello es en el campo económico, como se mencionaba anteriormente, lograr apertura e inclusión en los mercados es un trabajo difícil, el Estado debe preocuparse por el bienestar general del pueblo, debe generar fuentes de empleo, buscar obtener los mejores resultados posibles en el comercio, brindar los servicios públicos y de infraestructura de la forma más eficiente y eficaz posible, pero sin embargo no siempre se logra. El Estado debe descentralizar el poder para así lograr hacerse cargo de todas sus responsabilidades de una forma organizada, se debe disminuir la burocracia y fomentar la participación del pueblo, escuchar a la sociedad, pues al final el poder está en ella. (Santana & Negrón, 1996).

Otro de los factores que generan un reto para el Estado es la crisis que aparece debido a la pérdida de la soberanía y gran deterioro del principio de legalidad, como base fundamental del Estado de derecho. El anteponer la economía sobre la política y el crecimiento exponencial del mercado han dejado de lado el modelo de Estado democrático y social que se desea construir. El principio de legalidad es aquel principio del Estado de derecho por el cual todo acto jurisdiccional o administrativo está supeditado a la ley. El gobierno de la ley constituye un principio fundamental del Estado de derecho que consiste en que cualquier acto del Estado debe estar sujeto a la ley, en el sentido genérico de derecho objetivo; es decir, como el conjunto de normas jurídicas que lo gobiernan. (Aguilera, 2012). Actualmente, a los Estados no les interesa más que generar ingresos sin importar los costos, venden empresas nacionales sin pensar en las consecuencias a futuro, ceden concesiones sin escuchar la voz del pueblo; que si bien es cierto, son acciones que forman parte de ese modelo de desarrollo que se busca, pero en muchos casos ocasionan que el principio de legalidad quede ocupando un papel muy bajo en la escala de poder del Estado “democrático de derecho”.

Es por todo lo anterior, que el pueblo se va formando un descontento general por la Administración Pública. La sociedad, en gran porcentaje, tiene poca credibilidad en los gobiernos, posiblemente este sea también uno de los retos más fuertes, el cómo hacer creer otra vez a la gente. Cómo hacerla creer nuevamente ante tantos actos de corrupción en los altos cargos administrativos, cómo hacerla creer nuevamente cuando en los Estados se antepone el mercado ante el bienestar del pueblo, cuando se está vendiendo poco a poco las empresas, cuando los servicios públicos no son de calidad y las fuentes de empleo generadas son cada vez menos.

Los gobiernos deben cambiar su enfoque, no se logra nada con un Estado bien estructurado en su parte económica cuando el pueblo, en su mayoría, sufre de este malestar o descontento. El pueblo poco a poco va perdiendo su sentido de pertenencia y así como el gobierno vende el Estado, ellos venden lo que los identifica o lo van sustituyendo. Cuando la sociedad no siente esa conexión con el Estado no se logra un trabajo en conjunto ni un compromiso entre ambas partes para lograr sacar las cosas adelante. Únicamente mediante la integración total es que se logra alcanzar un bienestar general y no sólo el de unos pocos. Es de esta forma cómo los Estados podrán afrontar todos los retos que se le presenten, seguir en constante transformación positiva y buscando desarrollo y no una constante desaparición.


Fuentes consultadas

Aguilera, R. (2012). Las transformaciones del Estado contemporáneo: Legitimidad del modelo de Estado neoconstitucional . Revista de filosofía, ciencia y política , 3-25.
Novaro, M. (2000). Representación y Liderazgo en las democracias contemporáneas, I edición . México : Editorial Homo Sapiens .
Santana, L., & Negrón, M. (1996). Reinventing Goverment: nueva retórica, viejos problemas. CLAD reforma y democracia , 1-9.

Urbina, A. (2012). Retos y transformaciones del Estado Contemporáneo. Tesis para optar por el título de Licenciatura en Sociología, Escuela de Sociología, Universidad Central de Venezuela, Caracas, Venezuela. 

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